Soy afrochilena: quiero un país antirracista

Hace dos semanas Marché con este cartel porque con él quiero desahogarme y decir:
Soy una mujer afro descendiente nacida y educada en Chiloé. Hija de un migrante negro que falleció mientras mi mamá estaba embarazada. Fui educada gracias al arduo trabajo de mi madre y mi abuela, que haciendo empanadas me dieron la OPORTUNIDAD de ir a la Universidad (igual debo el Fondo solidario). Hoy reciben pensiones miserables, como si mi abuela de 88 años no hubiese trabajado desde su adolescencia.
Me defino como una Feminista interseccional, antirracista, eterna estudiante (estoy terminando un Magister en Literatura becada por la USACH y haré un doctorado gracias a la beca igualdad de OPORTUNIDADES por Fulbright) trabajo como bibliotecaria escolar, soy amante de la lectura y de la historia. Y creo que mi misión es compartir lo que he aprendido. No me gusta el adultocentrismo, y siento una enorme responsabilidad por mejorar la educación de los niñes en este país. Además, quisiera que los hombres se cuestionen sus masculinidades, viviríamos mucho mejor si así lo hicieran.
Trabajo en educación no porque quiero ganar plata, sino porque quiero cambiar el mundo, como muchas otras personas que he conocido y admiro. Mandela lo dijo y lo creo absolutamente. ¡Soy una soñadora!
Hoy nada puede normalizarse en mi vida.
Soy altamente sensible, entonces lloro todos los días por las muertes y los heridos, por los ojos perdidos. Siento rabia y tristeza todos los días por la represión de los pacos y los milicos. Me alegra estar conociendo a mis vecinxs, escuchar sus historias, ver su compromiso social, aprender de ellxs, compartir con adultos mayores, y ver que estamos contentxs de estar juntxs y que lamentablemente todxs sufrimos lo mismo en salud, educación, acceso a viviendas, etc. etc. Pero también tengo pesadillas, crisis de pánico, ansiedad, cada día tengo más miedo de los ataques racistas de los civiles que han comenzado a portar armas y de los pacos. Y a la vez no puedo dejar de pensar en la importancia que tiene el fomento lector, en promover la curiosidad y la creatividad, en generar lectores críticos, en generar empatía.
Me alegra que la Constitución se esté vendiendo como pan caliente, espero que se lea críticamente, me da lo mismo si se compra, si la leen en PDF, si la fotocopian, etc. El acto de leer es revolucionario. Estoy convencida que es una buena señal y deseo con todo mi corazón que esa necesidad de leer se quede para siempre en las casas de este país.  Sé qué hay cosas más importantes primero, tener una casa en la que no se cuele ni la lluvia, ni el frío, que no tenga piso de tierra, poder estar bien alimentados, tener contención emocional en la familia, acceso a cultura, áreas verdes, salud y un sin fin de otras cosas. Pero también espero que esas ganas por leer se amplíen, que aparezcan las ganas de conocer la historia de los pueblos originarios, de las personas que fueron esclavizadas, que tengan ganas de profundizar en las problemáticas de la colonia que se mantienen hasta hoy.
En mi caso, por una necesidad personal, tuve que autoeducarme para conocer y entender la lucha por la LIBERTAD de mis ancestros esclavizados, y hoy más que nunca creo que esa invisibilización no es solo por un acto racista, es también porque la lucha de gente que no tenía absolutamente nada es una invitación a todxs nosotrxs, un EJEMPLO a seguir,  para tener la OPORTUNIDAD de revelarnos contra un sistema que nos quita las mejores horas de nuestra vida para venderlas a empresas que se enriquecen con ella, y nuestros sueldos no alcanzan para llegar a fin de mes, tenemos miedo de perder el trabajo, de enfermarnos, hay un alto nivel de estrés, estamos cansadxs al regresar a casa, y ni siquiera podemos hacer lo que realmente queremos. ¿En qué lugar estamos, somos esclavizados, esclavizadores o cimarrones? Esta es la OPORTUNIDAD que tenemos para que podamos VIVIR con dignidad. Seamos rebeldes. Hay que fugarse de lo que genera la desigualdad. ¿En serio este es el único sistema bajo el que podemos vivir? No lo creo. De verdad que no. Creemos uno en donde lo primero sea el amor y la justicia.
Me duele la desigualdad. Me duele lo que está pasando en Brasil, Haití, Bolivia, Ecuador. Me duele que haya gente que no pueda mirar los distintos componentes de la realidad social. Me duele que las personas quieran matar a otras personas. Me duelen las personas que no comprenden que hay gente que tiene tanta rabia que puede destruir los símbolos de la verdadera injusticia. Me duele que haya gente así en mi familia. Creo en el amor como el sustento de lo humano. Creo en el poder que tenemos las personas. Sueño con que cada vez seamos más los que comprendamos la importancia de estar vivos, de vivir con dignidad. Estamos haciendo historia y estamos del lado que inspirará a las generaciones futuras. Hoy contengamos a los niñes, amemos más, sigamos luchando, sacando la voz, conociéndonos, respetándonos, escuchándonos, organizándonos, uniéndonos. ¡Mi más sincero Amor antirracista para todas las personas que quieran recibirlo!

El texto es de la compañera Wielka Aspedilla y fue publicado originalmente en @microsesionesnegras

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