judith butler: el valor en nosotras

la semana pasada se supo que la filósofa estadounidense judith butler vendría a inaugurar el año académico de la uchile. como vaginas nos duró la emoción hasta que nos dimos cuenta lo imposible que era ir a alguna de sus tres charlas. la academia, una vez más, secuestraba a una exponente para deleite de sí misma. pero algún milagro ocurrió que al liberarse más cupos logré inscribirme, no sin antes responder un formulario donde había que decir cargo e institución de la que se era parte. porque solo a gente de la academia le importan estas cosas, por supuesto. y como no sé mentir, solo escribí “periodista cesante”.

el acto en sí fue una ceremonia muy rimbombante con exagerada solemnidad. tanta, que el espacio estaba dividido en académicos en sillas cubiertas con tela blanca -muchas vacías- y una galería de madera para el resto, en su mayoría estudiantes. distinciones de clase en un lugar donde el mismo rector luego se jactaría de la inclusión social del plantel.

irónicamente, judith butler vino a la u de chile a hablar sobre derribar los muros de la academia, dentro de un espacio académico y al que la mayoría solo pudo acceder gracias a la transmisión en vivo. en todo caso, me quedo corta diciendo que sus palabras fueron el único aporte de la jornada, al lado de un discurso latero desde el ministerio de educación y un ennio vivaldi que destacó los logros en equidad de género mientras yo solo podía recordar cómo actuó frente a las denuncias de acoso del director del hospital clínico y las denuncias de acoso al periodista juan pablo cárdenas, quien se fue por la puerta ancha.

la clase magistral se titulaba “el valor en nosotros” y a diferencia de lo que esperaba, judith usó un lenguaje cercano, donde le hablaba a todxs y desde una gran humildad. “mi voz está poblada de todos con quienes he compartido. mientras me honran por lo que he dicho y escrito, también piensan en quienes he compartido y los movimientos de los que he sido parte”, fue una de las frases que eligió para agradecer la distinción de doctora honoris causa que se le dio.

sus palabras fueron breves, cargadas de una visión actual sobre su profesión, la importancia del trabajo colectivo y cómo necesitamos dejar de cuantificar todo: desde el trabajo de las humanidades hasta las muertes. “cuando contamos las muertes por culpa de la persecución, esto queda capturado en la cifra y no se pondera lo incalculable de esas pérdidas y lo urgente de las luchas de diferentes grupos oprimidos”, dijo butler.

muy clave fue su análisis del “valor”. escuchándola caí en cuenta del peso de esa palabra en el cotidiano. pienso en los 12 millones de pesos que mi mamá gastó en educarme (gracias, privilegios, por salvarme del CAE) y en que desde que asumió piñera he ido de trabajo en trabajo, sin proyecciones y menos algo de estabilidad. pienso en los sueldos indignos que me ofrece el “mercado laboral”, pero que son una fortuna al lado del promedio chileno. “valor” siempre es plata: lo bien que hay que saber venderse en una entrevista de trabajo y no la riqueza intelectual que se supone te deja un paso por la universidad.

pienso, y lo dijo butler, en lo necesario que se siente -y más que nunca- tomar postura frente al avance de discursos fascistas y que la mía sea desde el feminismo, desde una colectiva donde vernos las caras y compartir entre mujeres -algo que puede sonar muy simple- se vuelve tan valioso. tal como dijo judith “son tiempos de leer y conversar y ser transformados entre todxs. el punto no es llevar la teoría a la práctica, sino entender que la teoría entrega formas de un futuro que podría ser, y que en la práctica puede ir cambiando o puede encarnar lo que podría ser.” y eso hacemos cada vez que leemos a más mujeres sobre feminismo y debatimos ideas entre nosotras.

muchas veces llego a un libro buscando respuestas a uno de los miles de cuestionamientos a los que me enfrenta el patriarcado y por supuesto que no siempre encuentro soluciones o conclusiones. y, si llego a ellas, no son fijas. van mutando, se van construyendo y deconstruyendo, tal como nosotras. mucho me demoré en entender que esto no es impedimento para leer sino más bien un incentivo para, como dijo judith, poder ir abriendo todos los mundos posibles. para entender, solas y acompañadas, que nuestro valor no cabe dentro de lo que nos dicta el sistema.

VIDEO: puedes ver a judith butler entre el minuto 26 y 45 acá.

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