Los mejores libros que leímos el 2018

Vaginas Ilustradas se trata de libros, amigas, feminismo e internet. ¡Así que imagínense lo que nos costó escoger nuestros libros favoritos de este año! En una mega selección, les contamos los libros del 2018 que nos hicieron reflexionar, nos hicieron felices y nos dejaron con ganas de salir a quemarlo todo este 2019.

Mclp

Trato o mejor dicho insisto en decidirme por un sólo libro del año. Además de las lecturas del Taller de Autoformación Feminista sobre todo me quedé emocionada de leer Contra los hijos. No quiero referirme a la editorial por razones éticas, pero sí a esta reedición del ensayo de Lina Meruane sobre la maternidad. La escritura es aguda y obliga a re-pensar de manera práctica los significados del ser madre. Más allá de la categoría madre ¿qué mujer está detrás o delante de esa bandera? O tal vez, ¿Qué queda de esa mujer-madre?. Para las no madres en edad fértil, abortistas y con buena relación con su propia madre me parece un ejercicio necesario.  En tiempos donde la maternidad se vuelve a meter y posicionar – o acaso nunca se ha ido- pareciera que este mandato es incuestionable, incluso dentro algunos feminismos. No he venido a hacer gran cosa, pero lo que sea que he venido a hacer no tendré por qué anudarlo con mi posibilidad de parir y criar.

Cuando comencé a escribir los libros del año había escrito sobre mi falta de ficción de cada año, pero por suerte alcancé a pescar en la Furia del Libro 2018, Llamada perdida. Aunque biográfica sigue siendo ficción para mí leer la vida de otras, sobre todo del modo como Gabriela Wiener relata sus otras formas posibles de amar, en un mundo donde dicotomías y dualidades arman la mayoría de los pensamientos, que nos vengan a hablar del 3 es una novedad necesaria.

Es confuso también determinar los libros del año, principalmente porque suelo dejarlos a la mitad y no es que no me gusten, al contrario, salto de uno a otro de manera irresponsable. Leí o mejor dicho terminé Mujeres y Pueblos originarios. Luchas y resistencias hacia la decolonización (Pehuén Editores S.A.) el 2018. Un libro que comencé y terminé el mismo año fue Games of crohn. Diario de una internación. 2017. Queen Ludd. Buenos Aires. Leonor Silvestri.

Para quienes no encuentran diversión en internet, lo siento mucho, pero a mí me encanta revisar instagram y enterarme del desarrollo de algunos libros como fue la cuenta de Editorial Alquimia, que seguí minuciosamente para enterarme del lanzamiento de Pájaros desde mi ventana de Elvira Hernández. La producción de los libros más allá de lo textual es algo que me fascina así que fui demasiado feliz cuando en un concurso de la editorial nos ganamos el libro como @vaginasilustradas.  Siguiendo con poesía, también leí encantada La princesa de mis sueños. 2018. Editorial Iván Rosado. Buenos Aires. Fernanda Laguna.

Para cerrar, y no porque haya escrito en orden misterioso ni jerárquico, leí y regalé todas las copias que pude del  fanzine Algunas ideas para el autocuidado @holasoyflore. Mi colección de fanzines se enorgullece en contar con la presencia de este fanzine que cabe en mi mano pero que leí como mantra para recordarme a mí y a muchas mujeres que decir que NO también es una opción.

BONUS: Guía de cómo las mujeres pueden hacerse un aborto con pastillas de forma segura. Línea de aborto libre. 2018

 

Flor

 

La psicóloga argentina Liliana Mizrahi usa la poesía para ilustrar la historia de la culpa en nosotras. Las Mujeres y la Culpa reúne un recorrido histórico, usando prosa para ilustrar el peso que desde tiempos antiguos se ha cargado sobre nuestras conciencias. Por el título suena más a libro de autoayuda, y probablemente lo es, pero busca nuevas formas.

La culpa es un elemento que no solo está presente en la historia de vida de las mujeres, sino que también nos define en nuestra forma de ser. No es que la culpa deje de pesarnos por solo leer un libro, pero si podemos dejar de cargar un peso que no nos corresponde o al menos entender por qué, siempre sirve.

Para quienes entendemos a las madres, pero no queremos serlo, Contra los Hijos de Lina Meruane es ese manifiesto que vino a reafirmar todas mis convicciones. Más que los niños sean pequeños monstruos que vienen a arruinar nuestras vidas, la maternidad impuesta aparece como ese fantasma que pena en toda reunión familiar. Como esa carga inevitable que viene innata por nacer con útero y Lina desmenuza todos los martirios, no solo económicos o laborales, con los que carga una madre como cualquiera de las nuestras.

Otra narrativa que me marcó vino en formato audiovisual y, de nuevo, sale la madre al protagónico. Cada cierto tiempo sale una película tipo coming of age donde todas podemos ver con distancia la adolescencia de niñas gringas. Ladybird también es gringa, sí, pero todo está en los detalles. Crecer en un pueblo de mierda, el papá con depresión, las peleas con la mamá, la mejor amiga, la pega, los problemas de plata, los pololos pencas. No es fácil contar historias sencillas. Ladybird habla tanto de querer arrancar como de siempre haber pertenecido y de cómo siempre vamos a extrañar. Greta Gerwig -directora y escritora- no lo sabe, pero al final no hay tanta diferencia entre Sacramento y cualquier ciudad del sur.

 

Ori

Cuando leí Los hombres me explican cosas de Rebeca Solnit sentí que no estaba sola en el mundo; que había alguien más, en otro hemisferio, con diagnósticos, preocupaciones y urgencias como las mías. Fue todo un alivio. Lo encargué por Book Depository más por instinto, había escuchado hablar de Rebeca Solnit pero nunca la había leído. Además del ensayo sobre el mansplaining, que da el título al libro, recomiendo especialmente el capítulo “La guerra más larga” que habla sobre la violación y el femicidio, una pandemia de la que como sociedad no nos estamos haciendo cargo, explicando que si bien la violencia no tiene raza ni edad sí tiene género, ya que en todas las culturas son los hombres los que ejercen la violencia contra las mujeres y no al revés. Me gustó tanto Rebeca Solnit que propuse que leyéramos este libro en el Taller de Autoformación Feminista de septiembre y en la Feria del Libro me compré su otro ensayo Wanderlust, una historia del caminar, pero todavía no lo empiezo.

Destaco también la novela Vernon Subutex 2 y 3 de Virginie Despentes, trilogía que empecé el 2016 cuando vi el primer tomo expuesto en la vitrina de la Que Leo. Lo leí rapidísimo porque es TAN BUENO y tuve que esperar a este año para que la Noe, polola de mi hermano, (si lees esto: tqm) me trajera la segunda y tercera parte desde Madrid, porque todavía no llegan a Chile. Todos los personajes de este libro (que son muchísimos) están muy bien desarrollados y en ellos hay mucho de la propia Despentes y de sus anteriores personajes de libros como Baise-moi: una prostituta, una estrella porno, un vendedor desempleado, un hombre trans que se pregunta por qué las mujeres no andamos por la calle cortando penes a machetazos. La novela está bien construida de principio a fin y deja una nostalgia terrible al terminarla.

Y por qué no volver a mencionar el que fue uno de los mejores libros del Taller de Autoformación Feminista de este año: Contra los hijos de Lina Meruane, un texto que además de ser un buen recordatorio de lo maravillosa de la vida libre-de-hijos me hizo reflexionar sobre la relación con mi mamá, sus razones para tenerme y las consecuencias de la maternidad en su vida. ¿Tener hijos fue una decisión voluntaria o una opción reducida entre las posibilidades que tenían las mujeres como mi mamá en los 80? Una conversación que todavía no tenemos, pero que me propongo para el 2019.  

 

Mila

Mujer en punto cero es una historia basada en una entrevista real realizada por la feminista egipcia Nawal el Saadawi a Fiardus, una mujer del Cairo de mediados de siglo XX que mató a un proxeneta y que ahora espera la ejecución de su condena a muerte. Recomendado porque nos recuerda a las feministas contemporáneas que no estamos descubriendo la pólvora y que la gran mayoría de los temas que hoy discutimos apasionadamente ya han sido abordados y pensados por nuestras antecesoras; porque siempre es un gusto leer a la gran Nadal el Sadawi, luchadora incansable por los derechos de las mujeres egipcias; porque nos permite ver el desarrollo de la situación de las mujeres en culturas que nos parecen lejanas y distantes, como la egipcia o la musulmana; porque estuvo prohibido por promover la prostitución; porque la prosa de el Sadawi emociona hasta las lágrimas sin caer en clichés, apoyada en una historia que podemos ver repetirse en todas partes del mundo, pero que es, a la vez, única. Invito sobre todo la lectura de su última edición, adornada con una nueva introducción que describe la influencia de este libro en el ímpetu revolucionario y crítico de las juventudes egipcias contemporáneas y que deja con ganas de salir a botar el patriarcado apenas se termina de leer.

Las niñas clandestinas de Kabul de Jenny Nordberg es una investigación periodística sobre el fenómeno de las bacha posh o niñas afganas criadas como niños por sus familias y que luego deben volver a su papel de mujeres alrededor de la pubertad. El tono periodístico de este libro hace que sus 370 páginas se puedan leer de una pasada, pero eso no le quita profundidad a la investigación. Es un libro maravilloso para adentrarnos en culturas que nos son desconocidas pero, sobre todo, para pensar y repensar los modos a través de los cuales construimos o deconstruimos el género como indicador de identidad. También permite cuestionarnos preconcepciones orientalistas sostenidas por occidente respecto a las mujeres musulmanas, especialmente a través de la excelentemente lograda narración de las experiencias de vida de Azita Rafaat, exparlamentaria afgana y actual activista asilada en Suecia.

Volverse palestina es una narración autobiográfica de la escritora Lina Meruane sobre su viaje físico e identitario a la tierra de sus ancestros. Este libro es una invitación a pensar los modos diversos a través de los cuales las mujeres construimos nuestras identidades y pertenencias. Ignoro si era parte de las intenciones de la autora, pero me parece un texto con un enfoque interseccional notable y que es capaz de hacernos sentir identificadas a pesar de su carácter íntimo. Otras cuestiones interesantes son, primero, su juego con los usos del verbo volver y, segundo, ciertas audacias en los modos de construir la obra que activan impresiones ─en el sentido preciso de aquel efecto que las cosas provocan tanto sobre las emociones como sobre la corporalidad─ poco comunes al ejercicio de la lectura.

 

Leslie

El verano pasado viajé por tierra por primera vez desde Punta Arenas hasta Chile (X región o el comienzo de la carretera austral), travesía que toda familia magallánica debe hacer alguna vez en la vida. Los 2100 km de pampa argentina me dieron tiempo suficiente para devorar algunas ficciones feministas. Primera Persona de la escritora colombiana Margarita García Robayo es un libro de siete relatos con tintes autobiográficos (sí, ya sé que estamos inundadxs de este formato, pero prometo que vale la pena) que nos llevan desde el caribe colombiano (amé profundamente sentir los colores y olores del caribe que Margarita retrata con maestría) a departamentos vacíos un año nuevo en Buenos Aires. Lo que lo hace un gran libro es el desmonte de mitos sobre la maternidad, la infancia, la iniciación sexual, la relación con nuestras madres y amoríos, temas ya clásicos, que nos incomodan, nos hieren y nos definen.

“Vi como un chispazo de futuro. Un futuro que se entrevía, chato inocuo y oscuro. Quise imaginarnos distintas, transformadas en otra cosa. Ateas. Ninfómanas. Lesbianas. Adúlteras. Salvajes. Lúcidas. No lo conseguí” (153 p.)

Otro descubrimiento en aquel roadtrip fue Samanta Schweblin, quizás la argentina más bacán del mundo de las letras en la actualidad (aunque comparte el título con Mariana Enríquez <3, quién fue mi flechazo literario del 2017). Comencé con Siete casas vacías y seguí con Pájaros en la boca y otros cuentos. Estamos hablando de literatura finísima. Ambos muestran el horror de situaciones cotidianas y asfixiantes, pesadillas reales, la oscuridad de lo real y la normalidad. Te llega a doler la guata. Estoy feliz de haberme encontrado a ambas escritoras ya que salen de la mal llamada “literaturas de/para mujeres”, nada que envidiarles a los grandes cuentistas de todos los tiempos.

En otro viaje, esta vez en las 15 horas de vuelo entre Chile y Australia, leí Enemiga Pública: interrogatorios y disparos de la tremendísima pensadora argentina Leonor Silvestri. Leer a Leo es una invitación al autoexilio del feminismo de la buena conciencia. Te explota la cabeza, te lo cuestionas todo. Si bien habíamos leído su Ética Amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres en un Taller de Autoformación Feminista de este año (que amamos), fue recién con esta obra que asimile las directrices del pensamiento de Silvestri. Me parece es un excelente libro para adentrarse en sus grandes temas (la teoría de la mala víctima, el trabajo sexual como oficio deseable, la autodefensa, su experiencia como disca) que básicamente es todo lo que el feminismo tradicional siquiera se ha planteado. Lo mejor de todo es que está en formato entrevista, las cuales fueron realizadas por otrxs importantes activistas latinoamericanxs. Es como estar conversando entre puras secas. Ya en Australia devoré su clásico Foucault para Encapuchadas y su obra maestra Games of Crohn: diario de una internación. Altamente recomendados.   

 

¿Y ustedes amigas, qué libros leyeron este 2018? ¡Queremos saber!

 

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *