No me bajo de la bici

Pacos parteando ciclistas por que sí, porque pueden. Pacos anoche deteniendo a un ciclista en Plaza de Armas y sus gritos pidiendo ayuda. Pacos torturando, abusando. Pacos matando. Y yo, no me bajo de la bici, porque andar en bici, hoy más que nunca, es una acción política.

En una cuidad fascista, andar en bici es subersivo. En un sistema que nos quiere endeudadas en 48 cuotas para comprar un auto o subsidiando un sistema de transporte público nefasto que sólo enriquece a unos pocos a costa de la entrega de nuestros cuerpos, durante horas y horas, todos los días.

Amigas, pese al miedo, no perdamos la valiosa libertad que nos otorga andar en bici. Como dijo muy bien Chimamanda Ngozi Adichie, “es la hora de la valentía, que no es la ausencia de miedo sino la decisión de actuar a pesar de tenerlo”. Y si hay que usar un fokin chaleco reflectante: pico, valen dos lucas. ¡No dejemos que nos detengan!

Pedalear es un derecho y los derechos se defienden. En el siglo XIX y por primera vez en la historia, las mujeres no necesitaron de sus maridos para desplazarse por la ciudad: era cosa de tomar sus bicicletas y listo. Pero las mujeres ciclistas rompían las reglas establecidas sobre el comportamiento femenino y se convertían en personas de “dudosa moral”.

Por la ciclista Emma Eades, una de las primeras mujeres en andar en bicicleta en Londres, a quien recibían a palos y pedradas. Por Amelia Bloomer, que a mediados del siglo XIX inventó unos pantalones que sustituyeron las pesadas faldas victorianas y permitieron a las mujeres andar cómodamente en bici ante el escándalo de la sociedad, que los consideró inmediatamente inmorales. Por Annie Cohen Kopchovsky, que en 1895 se convirtió en la primera mujer en darle la vuelta al mundo en su bicicleta, desafiando a los hombres que incluso apostaron contra ella. Por Katherine T. Knox, que desafió a la Liga Americana de Ciclistas, que no permitía a mujeres y mucho menos afrosdescendientes, al llegar con una membresía aprobada a una de sus reuniones.

Por mí y por todas mis compañeras, yo no me bajo de la bici.

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