Jani Dueñas, la feminista imperfecta

A sus 42 años, Jani Dueñas se declara una “feminista en construcción”. La actriz, escritora, locutora y comediante, que se presentará este sábado en la tercera edición de Ruidosa, destaca la importancia de las amigas en el camino empinado del feminismo y aconseja a las feministas más jóvenes que no es necesario ser como los hombres para ser bacán.

¿Desde cuándo te consideras feminista?

Yo creo que desde hace poco. Ha sido un proceso largo para mi generación, en general. Yo ya tengo 42 años y creo que a nosotras no nos educaron de manera feminista, nos costó bastante darnos cuenta de que el feminismo no era una cosa que tenía que ver con mujeres anti hombres o con sufragistas que quemaban sostenes, o con lesbianas o mujeres solteras, sin hijos, feas, que es lo que muchísima gente aún piensa. No es que yo alguna vez haya pensado eso realmente, pero creo que ni siquiera me lo había planteado. Sabía que el feminismo existía, sabía que era algo como de los 70 o de los 80, pero no tenía claro cómo estaba el movimiento actualmente. Hace un par de años comenzó a picarme el bichito en conversaciones con amigas. Desde ahí, rápidamente me puse al día con la literatura, con las conversaciones, con la sororidad, con la conciencia de justicia social que tiene el feminismo y con planteártelo ya como una forma de vida, como una manera de mirar el mundo en términos sociales, económicos y políticos.

¿Con qué tipo de feminismo te sientes más representada?

Con el feminismo en construcción, el feminismo imperfecto, el feminismo que todavía está cambiando los cables de lo que pasó antes para poder recablear todo y entenderlo desde esta mirada. Creo que cuando una se vuelve feminista y toma esa conciencia hay como una antena que una tiene que ya no se bajó más, y que hace que la vida sea bastante más difícil, a veces, porque estás mucho más alerta a un montón de injusticias y de cosas que te dan rabia o tristeza, que antes era más fácil obviar. Por otro lado, estoy aprendiendo mucho de mis amigas, de las feministas que admiro, no solo de las feministas históricas que han escrito y hecho cosas importantes años atrás, sino de las compañeras y amigas que incluso están mucho más claras que una. Me siento una feminista imperfecta o pésima, porque hay un montón de cosas que todavía no puedo cambiar y que no sé si voy a cambiar algún día. Quiero ser flaca, sé que no debieran importarme los cánones de belleza impuestos por la sociedad pero, puta, me importan todavía. No sé, me hice la depilación láser, no soy tan relajada con esas cosas. Creo en el amor romántico heavy y caigo en esa trampa una y otra vez. Yo misma me pillo de repente pensando cosas, teniendo ciertos prejuicios o estereotipos que por suerte ahora ya me doy cuenta y ya tengo esa antena puesta sobre mi misma. Pero me sería muy difícil convertirme en una especie de abanderada o imagen o foto de cartel o de frase de polera para el resto de mis amigas, no podría porque creo que todavía no tengo y probablemente nunca voy a tener ese deseo de ser ícono de algo. Me siento más cómoda con el feminismo que está aprendiendo, con el que todavía se equivoca y con el que quiere aprender a ser mejor.

¿En qué sientes que el feminismo ha mejorado tu vida?

Creo que en muchísimas cosas. Yo soy esa mujer que cuando chica era amiga de los hombres, que renegaba del ser femenino porque probablemente aprendí o vi que ser mujer o ser femenina (en el sentido estereotipado de la femineidad, que es lo que nos enseñan) era signo de debilidad. Y como yo quería ser diferente, hardcore, bacán, encontraba que los hombres eran más bacanes que las mujeres. Durante muchísimos años de mi adolescencia y mi primera juventud, fui muy pegada a esa idea de que si los hombres me aceptaban yo era más bacán que las otras mujeres. Era amiga de los hombres, la única en un grupo de hombres, Janito me decían y yo me sentía bacán. Si hay un aprendizaje que yo podría transmitirle a las jóvenes que están empezando a cachar, sobre todo a las adolescentes que es cuando todavía no tenís muy bien definida tu identidad, es que no es necesario ser como los hombres para ser bacán. Los hombres son bacanes en un montón de cosas, pero creo que lo que me dio el feminismo es ver lo bacán que son las mujeres, al contrario de lo que la sociedad me enseñó, que las mujeres eran rosaditas, con flores, débiles, frágiles, tiernas, el unicornio con peos rosados de arcoíris. Ver a las mujeres como realmente son, en su diversidad, su multiplicidad de personalidades y de formas de expresar su ser mujer, y poner yo misma en el ojo de la lupa mi femineidad, creo que ha sido una de las cosas más bonitas que me ha pasado. Recuperar amistades con amigas, tener grupos de amigas mujeres con las cuales me siento super apoyada, eso ha sido un aprendizaje hermoso, ver ese poder que existe en las mujeres. También no sentirme sola en las cosas que hago y que emprendo y con respecto a las relaciones. Creo que el feminismo me ha ayudado, después de varios pastelazos, a entender quién quiero ser yo, como mujer, en una relación con un hombre. Eso para mí es super valioso.

¿De qué nos reímos las feministas?

Esa es una pregunta super difícil. Yo no sé de qué se ríen los demás, creo que hay diversos tipos de feministas como hay diversos tipos de mujeres y de hombres, que también son feministas y se ríen de lo que les da risa a ellos. A mí lo que me da mucha risa dentro de ese ámbito, del feminismo, son los que se ríen de nosotras. Esto de que me digan feminazi, tatuada, pelo corto como hombre, esas etiquetas. Lo que yo hago con ellas es darlas vuelta para reírme yo de esa gente que me está diciendo eso, porque habla de un nivel de ignorancia muy profundo. La ignorancia duele y da pena, pero también hay un punto en el que uno se tiene que reír de eso y supongo que así uno puede educar.

¿Quiénes son las feministas que te inspiran?

No quiero hacer una tirada de nombres famosos para que todas sepan que me leí todos los libros de la Simone de Beauvoir y la Teoría King Kong y no se qué. Me inspiran, en general, las mujeres que no tienen miedo. Me inspiran las mujeres que son capaces de conservar su dulzura. Creo que estoy mucho más reconciliada con la ternura y la empatía de lo que estaba en mi adolescencia, donde todo me daba mucha rabia y era una persona mucho más iracunda. Hoy siento que sigo siendo iracunda y por eso mismo admiro a las mujeres que son capaces de estar en posiciones de poder y, sin embargo, no necesariamente masculinizarse ni competir con otras mujeres, eso me produce una admiración profunda. Ese es un cambio que también traté de hacer hace algunos años, soy una persona muy competitiva en general y esa lección de no competir ni compararme otras mujeres, porque eso solo me hacía daño a mí, creo que es lo que más admiro en las feministas que veo que son bacanes. No tengo una lista de nombres de mujeres, son varias. Todas las mujeres que están al frente, todas las mujeres que han usado su voz para hablar, para estar en una posición de dirigirse al público, de decir cosas, de mostrar cosas con acciones, y que nos han envalentonado a las demás para seguir ese camino. Todas las que han abierto puertas y, la verdad, muy humildemente, espero yo a mi manera muy imperfecta ser una de esas personas para otras niñas. Que sientan que pueden hacer humor, que pueden hacer radio, que pueden cantar en una banda, que pueden vestirse como quieran y tener el pelo como quieran y no dejar de ser ellas mismas. Esas mujeres, las que tienen su identidad clara, son las que yo más admiro.

¿Tienen los hombres un lugar en el feminismo?

Yo creo que sí. No solo creo que lo tienen, creo que lo necesitamos. Tal vez ese tipo de feminista soy, la que piensa que hay que incluir a los hombres en la conversación. Es muy difícil el momento que estamos viviendo porque se tiende a generalizar muchísimo; así como ellos nos generalizan a nosotras una tiende a generalizar al enemigo y salir con que todos los machos son violadores, todos los machos son abusadores, muerte al macho, córtenles el pico a todos. Por supuesto que da risa eso y da gusto decirlo a veces, porque es una deuda histórica que tenemos y estamos saliendo a la superficie. Pero a mí me interesan los hombres que son realmente capaces de tener una conversación al respecto, de revisar su historia, hombres de mi generación que nos criaron en el machismo, en el patriarcado, y que tal vez hoy día se sienten un poco incómodos y no saben muy bien cómo entender esto que está pasando, que le está pasando a sus amigas, a sus pololas, a las mujeres que ven en los medios. Creo que ahí también está nuestro rol: ayudarlos a entender, incluirlos en la conversación, que ellos sean capaces de decir chucha, yo cuando adolescente hice esto, vi esto, fui testigo de esto y no hice nada y realmente ahora me doy cuenta de que eso no estaba bien. Esos hombres van a ser padres de niñas y van a ser nuestras parejas, nuestros amigos. No hay que andar tratando de convencer a nadie, pero me interesa que ciertos hombres que sí están interesados en esto puedan ser parte. Desde su lugar, por supuesto, desde su experiencia, con sus amigos, los hombres que tienen amigas mujeres, que tienen familias llenas de mujeres y que tienen una sensibilidad con las injusticias que se han cometido con las mujeres en el mundo, creo que son súper valiosos para este momento que estamos viviendo. Hay que saber incluirlos y saber distinguir entre los hombres lateros, los que nos mansplainean, los que nos abusan, los que nos agreden y los que de repente quieren estar aquí, al lado, apañando, escuchando. Esos son los que importan.

¿Feminista se nace o se hace?

Se hace, po. Lo conté en mi historia, yo me hice feminista, no nací. Y si quieren que cite a una famosa, ya lo dijo Simone de Beauvoir: mujer, ni siquiera, se nace; se hace. Creo que está todo en la educación y que hay mucha esperanza en cómo estamos educando a los cabros chicos que nos rodean y eso es muy bonito. Somos nosotros los que estamos encargados de hacer que las nuevas generaciones tengan esta conciencia feminista y entiendan de qué se trata y que no se queden en las apariencias y en los estereotipos y no perpetúen huevadas que nosotros hoy día estamos tratando de cambiar. Feminista se hace y en eso es vital no sólo la educación sino las amigas, los amigos feministas, las parejas feministas y la gente que te va empujando desde atrás para que tú vayas adelante.

Foto: Mauricio Duarte Arratia

2 Comments

  1. Que gran entrevista se mandaron! La jani me inspira profundamente… y me identifica mucho lo que dice aquí … sobre todo el tema de incluir a los hombres al feminismo.

  2. Grande jani ! Eres seca ! Que bakan que salgan estas entrevistas y que ojala los hombres y mujeres que siguen pensando como antes puedan entender más sobre el feminismo !!!

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