Tierno instinto caníbal: comernos el mundo en libertad

Conocí primero, a medias, la serie “Tierno Instinto Caníbal” de Andrea Troc. Ví alguna de sus imágenes en redes sociales y me llamó la atención lo transparente de su propuesta. Vertir el corazón, las entrañas, las sensaciones y emociones en un papel público, desde una forma situada, desde ella, me hizo sentir la genuina y real intensidad de la artista. Me hizo reflexionar acerca de la complicidad de ella y su obra; es como ver parte de su alma y cuerpo divagando, dibujando recuerdos, recordando sensaciones, sintiendo el ahora con una clara fascinación por estimular su sensibilidad.

Es como si nos dijera: “lo que hay allí soy yo, son mis fantasías que buscan hacerse tangibles de alguna forma, y que dibujadas pierden esa peligrosidad; esa distancia tan propia del humano al ver algo que le incomoda”.

Lo reprimido se devela en esta obra; todos los pensamientos y sensaciones que despierta el amor, el deseo de posesión, de continuidad y de unidad con otro cuerpo brotan, florecen, cosechan y crean momentos de fantasía y erotismo. Emma Goldamn reflexiona acerca de la necesidad de deshacerse de todas las prohibiciones y limitaciones que la moral nos impone para reconocer en la sexualidad y en las relaciones de amor una fuente de energía creativa, una fuerza vital decisiva en el proceso de transformación individual y social, y precisamente eso es lo que veo en Tierno Instinto Caníbal.

Veo una mujer que viaja; una mujer solitaria, una mujer desnuda, una mujer voraz, una mujer que busca nutrirse de otro para satisfacerse, para sacar energía y seguir caminando, viajando en la fortaleza y vulnerabilidad que en  su cuerpo representa. Es un viaje de reflexión, es un viaje en solitario, en compañía y complicidad con la naturaleza, es un viaje de reconocimiento, de sensaciones que mezclan la deriva, la intensidad, el placer y la incomodidad,  un viaje de conexión con otras formas y seres del entorno que se está descubriendo.

Y lo caníbal. El nombre interpela. ¿Qué es lo que podemos definir como tierno? ¿Cómo son nuestros verdaderos instintos? ¿Cuán reprimidos los tenemos? ¿Podemos, en nuestra concepción del mundo y de sus estructuras, concebir el canibalismo como algo tierno? ¿Es tierno querer poseer a tal grado algo o alguien para que, en nuestros pensamientos, lleguemos a comerlo? Y si lo comemos, es algo rico, que se disfruta; buscamos lugares para poder hacer de ese festín algo significativo; nos entregamos al placer que nos da el hacerlo, y el otro cuerpo humano que nos acompaña se transforma en alimento y en recuerdo: una compañía lejana, una presencia-ausencia, que propicia la entrega al desconocimiento y a la complicidad.

Cuando nos dicen que viajamos solas podríamos mostrar esta serie de ilustraciones. ¿Realmente creen que viajamos solas? Qué mejor compañía que una consigo misma, con mis fantasías, mis creencias, mis amores, mis instintos, mis placeres, mis miedos. Mi cuerpo al desnudo, invulnerable, aventurero, lleno de pasión y energía creativa, compartiendo con la naturaleza y comiéndonos el mundo, en libertad.

 

 

https://www.flickr.com/photos/andreatroc/

 

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *