El postporno y la menstruación en su posibilidad de placer

El postporno y la menstruación en su posibilidad de placer

Existen cientos de tabúes sobre la sangre menstrual, de origen ancestral y que se extienden hasta el día de hoy.  

Por ejemplo, en Papúa Nueva Guinea, los enga le temen a la sangre menstrual por encima de todo: “creen que el contacto con ella o con una mujer que menstrua causaría, faltando la apropiada contra-magia, la enfermedad del hombre con vómitos persistentes, mataría su sangre hasta volverla negra, corrompería sus jugos vitales hasta oscurecer su piel y hacer que cuelgue en pliegues como desperdicios de su carne, embotaría para siempre su inteligencia y, finalmente, llevaría a la lenta decadencia y a la muerte”, explica Mary Douglas en su libro Placer y peligro.

Además, de acuerdo a sus investigaciones, la etnia polinesia de los maoríes entiende la sangre menstrual como una especie de ser humano fracasado, ya que si la sangre no hubiese fluido se hubiese convertido en una persona, y la etnia africana de los nyakyusa piensa que el contacto con la sangre menstrual es peligroso para los hombres y especialmente para los guerreros, lo cual da lugar a restricciones muy complicadas con respecto a la cocina para un hombre durante la menstruación de las mujeres de su familia.

Pero no hace falta trasladarse en el tiempo a pueblos ubicados a kilómetros de distancia para tener conciencia o al menos sospechar que la sangre menstrual es vista con recelo e incluso con asco o miedo. Nuestra sociedad ha ocultado y patologizado un fenómeno que sucede desde una vez por mes o menos, en los cuerpos de prácticamente todas las mujeres cisgénero en edad fértil.

Como casi todo, el rechazo a la menstruación se explica también por el sistema patriarcal en el que vivimos y la misoginia imperante. Separar a las mujeres de sus cuerpos mediante el asco ejerce un control sobre su sexualidad, además de aliarse al capitalismo en cuanto a la obligación de adquirir mecanismos de disociación y disimulo como toallas higiénicas, tampones y jabones íntimos.

Con el objetivo de cuestionar críticamente la idea que asocia la menstruación a la asquerosidad, y de conocer e inspirarnos en otras imágenes sexuales por fuera de la limitada oferta de la pornografía mainstream, en la primera jornada del ciclo de proyecciones Primavera Postporno asistimos los trabajos de las artistas postpornográficas latinoamericanas Nadia Granados (La Fulminante) y Alejandra Rodríguez (La Bala).  

En Asco y sangre (3’09’’, Colombia, 2012), La Fulminante retira un tampón ensangrentado desde el interior de su vagina y lo lleva a su boca, succionando la sangre. Mientras lo hace, interpela directamente a un espectador masculino, intentando evidenciar la dicotomía entre la sangre masculina, que es símbolo de honor, y la femenina, que provoca asco: “conozco tu gusto por la sangre, pequeño hombrecito / te encanta cierto?? / pero te asquea la derramada por los coños”.   

En Menstruantes (4’06’’, México, 2013), La Bala Rodríguez junto a la artista y activista transfeminista Joyce Jandette hacen público un ritual de sororidad entre amantas que, coordinadas en su menstruación, deciden tener sexo sobre la azotea de un edificio.  

En el porno mainstream (como en la vida cotidiana) la sangre menstrual es oculta, considerada un fluido no deseado. Las actrices porno que graban escenas mientras menstrúan introducen dentro de su canal vaginal bolas de algodón lo suficientemente adentro para que no se vean y, al mismo tiempo, lo suficientemente afuera para poder retirarlas una vez finalizada la filmación (con la eyaculación del hombre, por supuesto).

Sin embargo, en el postporno la sangre de los coños es llevada a primer plano, enrostrando su posibilidad creativa, política, lúdica y erótica. El postporno es una propuesta audiovisual que pretende dinamitar los límites del sexo, el género y el porno, entendiendo la pornografía como un lenguaje pedagógico sobre la sexualidad que ha estado por demasiado tiempo en las manos equivocadas.

Cabría a nosotrxs, entonces, animarnos a hacer lo mismo.

 

 

> texto por la invitada especial de Vaginas Ilustradas > Oriana Miranda @oripad_

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

DOUGLAS, M. Pureza y peligro. Un análisis de los conceptos de contaminación y tabú. Siglo XXI de España Editores, Madrid, 1973.

DÍAZ-BENÍTEZ, María Elvira. Nas redes do sexo. Os bastidores do pornô brasileiro. Jorge Zahar Editor Ltda, Rio de Janeiro, 2010.

LLOPIS, María. El postporno era eso. Editorial Melusina, Bacelona, 2010.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *