El camarín como un espacio masculino: la dominación del fútbol como una construcción de la heteronormalidad.

¿Qué pasó Chago Morning, tuvieron temor de ver a una mujer en la banca? La decisión de Santiago Morning de finalmente optar por Jaime García como DT del club, no ha dejado a nadie indiferente. Y no por los dotes como entrenador de García, sino que por la polémica suscitada a raíz de Paula Navarro, quien pudo haber sido la primera Directora Técnica de un club a nivel nacional y no lo logró producto de las constantes presiones de jugadores y dirigentes del club por contar con la dirigencia técnica de una mujer.

La decisión pasó por comentarios tales como “en el camarín se respiran olores masculinos”, dichos expuestos por el capitán del equipo ante la posible arremetida de Paula, quien finalmente sólo podrá trabajar como ayudante técnica apoyando la labor de Jaime García desde la banca. Inclusive, Claudio Bravo se manifestó ante la situación respondiendo con un emoji  a través de twitter donde se evidencia la rotunda molestia del ídolo nacional, e incluso, los medios de comunicación prestaron mayor interés en la respuesta de Bravo que la situación de Navarro.

Desde nuestra postura como mujeres feministas tenemos mucho que decir al respecto. Los clubes de fútbol, las barras e inclusive todo el negocio deportivo están asociados, cruzados y solventados en una lógica de construir una masculinidad que se basa en los hombres como únicos articuladores y participantes de dichos espacios. No es menor, evidenciar que sobre todo en las barras de cada club, la presencia de mujeres sea cada vez más evidente. Sin embargo, este panorama de unión e inclusión femenina, se basa en la convivencia a diario con prototipos de masculinidad que en la mayoría de los casos son normalizados.

Desde la posibilidad de tener un asiento al interior de un bus barra hasta tener que cantar mientras se “alienta” al equipo con un léxico que solo contempla lo masculino. Construcciones del lenguaje y formas de comportamiento que reproducen un machismo social que ha promovido una heteronorma asociada a la importancia de los hombres dentro de los espacios de fútbol. El miedo masculino a la posibilidad de recibir órdenes de una mujer, se cruza con esta construcción social de que el fútbol es un deporte para hombres, que puede ser visto por mujeres pero dentro de un marco que normaliza prácticas machistas y misóginas.

A nivel nacional, el fútbol como deporte fundamental de la efervescencia de ser chilenos/as, históricamente se ha vinculado con la construcción de un nacionalismo que genera que el país se paralice por completo cuando pierde la selección, que la gente se tatúe el palo de Pinilla en el mundial de Brasil y que a la población, no le interese si Arturo Vidal choca en estado de ebriedad y vuelca un auto. Poco y nada importa, producto de que los jugadores pasan a ser considerados ídolos y hasta referentes de la población. ¿Qué incidencia tiene esto con la decisión tomada por Santiago Morning de marginar a Paula Navarro de la opción de ser Directora Técnica?

Es demostrar más de lo mismo, que vivimos en un país en el cual la posibilidad de que una mujer tenga una dirigencia es imposible, no porque no este capacitada, sino que los hombres le temen a esta opción. Atenta contra su masculinidad, contra sus olores, contra su construcción mental de que el fútbol es solo un espacio para machos.

Paula querida, estamos todas contigo. Como siempre estaremos con todas aquellas a quienes se le ha negado la posibilidad de hacer lo que nos gusta, por el solo hecho de ser mujeres.

por Franolits.

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